El Gran Premio de Mónaco dejó una carrera memorable con múltiples adelantamientos y estrategias arriesgadas. El ganador aprovechó una estrategia de dos paradas que le permitió mantener el liderato en las últimas 20 vueltas con neumáticos más frescos.
La carrera tuvo momentos de tensión especialmente en la chicane de la piscina donde se registraron varios tocamientos entre los pilotos que luchaban por el podio. El Safety Car salió en dos ocasiones, compactando el pelotón y generando emoción adicional.
Con este resultado, el campeonato de constructores se mantiene extremadamente reñido con solo 15 puntos de diferencia entre los tres primeros equipos.





